La semana pasada, las aulas de Prekinder A y B abrieron una ventana al pasado para recorrer las huellas que los objetos dejan en el tiempo, en una entrañable exposición de tecnología retro, los estudiantes se convirtieron en curiosos arqueólogos de la era análoga, descubriendo con ojos bien abiertos aquellos artefactos que alguna vez marcaron el ritmo del mundo.
Detrás de cada carcasa y cada botón había una historia por revelar, tras haber investigado previamente y plasmado sus hallazgos en coloridos afiches, los niños y niñas Sanjuaninos (as) se encontraron cara a cara con la materia de sus descubrimientos: pesados teléfonos de los años ochenta, máquinas de escribir que aún susurran el eco de las cartas de antaño, voluminosas cámaras de video y aparatos fotográficos que alguna vez detuvieron el tiempo en blanco y negro.
El viaje culminó con la magia del encuentro, junto a sus educadoras, el grupo se reunió frente al brillo cálido y abombado de una televisión de época para disfrutar de una película reproducida a través de un lector de discos. Así, entre asombros y preguntas, los más pequeños comprendieron de primera fuente cómo se escuchaba, se miraba y se soñaba en los años 80, 90 y principios del nuevo milenio, tendiendo un puente de afecto y memoria entre las generaciones de ayer y de hoy.






