Esta mañana de martes, la capilla pequeña de nuestro colegio abrió sus puertas para recibir a los estudiantes de 4° Básico B y III° Medio B en dos liturgias muy especiales, guiada por el diácono Andrés Cortez, que más que un encuentro formal, fue un espacio de pausa, escucha y profunda reflexión personal.
En un ambiente de íntima calidez, el diácono invitó a los estudiantes a mirar hacia adentro, a preguntarse en qué creen y dónde residen sus certezas más profundas. Esas búsquedas internas cobraron vida cuando los representantes de cada curso llevaron al altar los símbolos que identifican sus identidades y sus sueños.
Uno a uno, los profesores tutores tomaron la palabra no sólo para presentar a sus estudiantes, sino para honrar sus virtudes, sus luchas diarias y los proyectos que construyen como comunidad.
“En el recogimiento de esa pequeña capilla se renovó una certeza: la fe no es solo una palabra antigua, sino una luz viva que acompaña cada paso, cada proyecto y cada vida que florece internamente en nuestra comunidad”.
4°B
III°B





