Bajo la guía de miss Javiera Infante, los estudiantes de I° Medio A, B y C, transformaron el laboratorio en un escenario de descubrimiento y asombro. La jornada, una clase de Química, es un encuentro tangible con las leyes que gobiernan el mundo invisible.
A través de cuatro estaciones experimentales, los estudiantes presenciaron la danza de los elementos: desde el sutil brillo de la oxidación del magnesio y el chispeante calor de las virutillas de acero, hasta la efervescencia cotidiana del carbonato con vinagre.
Sin duda, el momento de mayor impacto visual fue la formación de la “lluvia de oro”, donde el precipitado de yoduro de plomo descendió como un polvo estelar ante la mirada atenta de los alumnos.
El objetivo fue trascender la teoría del aula para observar la ciencia a nivel macroscópico. Equipados con una guía de observación, los estudiantes registraron cada cambio de color, desprendimiento de gas o variación de temperatura.
El desafío final consistió en traducir la experiencia al lenguaje universal de la ciencia: escribir la ecuación química, verificar su balance y confirmar, mediante la evidencia empírica, la fascinante transformación de la materia.
