Cuando la jornada escolar comenzaba su último bloque, se realizó “Una pausa para conectar”, una propuesta diseñada para convertir las aulas en un refugio de calma, introspección y encuentro interior dentro del marco del “Día del Bienestar”.
Bajo la atenta guía de sus educadores, los estudiantes se adentraron en un itinerario que combinó la serenidad de la relajación con la libre expresión artística.
Entre ejercicios de respiración consciente, espacios de análisis compartido, y manualidades, cada sala se convirtió en un taller donde la creatividad sirvió como puente para explorar emociones y tejer un diálogo honesto consigo mismos y con sus pares.
“La experiencia dejó una estela de serenidad y gratitud, en un espacio que no habría sido posible sin el compromiso de cada participante y el diseño del equipo Psicoeducativo, cuyo trabajo permanente recuerda que la educación verdadera cultiva el intelecto y también cobija y nutre el espíritu.
Muchas gracias”.








