Espacios Memorables
Colegio San Juan Evangelista

La propuesta científica de Daniela Jadue y Pascuala Esquivel para la Antártica

Presentaron proyecto científico para viajar al continente blanco.

El Continente Blanco va más allá de ser el termómetro del planeta, también el laboratorio natural donde se define el futuro climático de la Tierra. Hacia ese horizonte apuntan Daniela Jadue y Pascuala Esquivel, estudiantes de IV° Medio B de nuestro colegio, quienes bajo la tutoría de la profesora de Química del área de Ciencias, Javiera Infante, acaban de postular a la prestigiosa “Feria Antártica Escolar (FAE)”, organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH). 

El proyecto se titula: “Calentamiento global y deshielo: La pirita, mineral que afecta el rol de sumidero de carbono de las rocas volcánicas en Isla Decepción”.  El objetivo es ambicioso pero lleno de sentido: clasificar para una expedición científica polar y defender un proyecto que busca mitigar los impactos del calentamiento global, a partir del estudio del vulcanismo antártico. 

Conversamos con las investigadoras SJE sobre los alcances, la metodología y las motivaciones de este gran desafío científico:

—Todo proyecto de investigación nace de una chispa de curiosidad. ¿Cómo germinó la idea de postular a la Feria Antártica Escolar?

Daniela Jadue: El año pasado formamos parte del Diferenciado de Química. Durante ese periodo, trabajamos intensamente en la redacción de informes científicos, lo que nos permitió desarrollar habilidades metodológicas rigurosas.  La profesora de Química, Javiera Infante, detectó ese potencial y, basándose en la calidad de los reportes que entregamos en 2025, nos propuso el desafío de formular una propuesta de investigación inédita orientada al ecosistema polar para postular a la FAE.

—El INACH plantea diversas áreas prioritarias para el estudio del Continente Blanco. ¿Cuál es el eje científico de su propuesta?

Pascuala Esquivel: Decidimos adentrarnos en la Línea de Investigación N°3 del INACH, que corresponde a Cambio Climático. Nos pareció fundamental abordar la crisis climática global, pero vinculándola directamente con las particularidades geológicas del territorio antártico, un área donde confluyen dinámicas atmosféricas y terrestres de alta complejidad.

—Entrando de lleno en la hipótesis de su trabajo, ¿en qué consiste el planteamiento técnico del informe?

Pascuala: Analizamos el calentamiento global y formulamos una propuesta para mitigar su impacto ambiental a partir de un escenario específico: los efectos de las erupciones volcánicas en la Antártica. Aunque tendemos a imaginar el continente solo como hielo, existe una actividad volcánica significativa bajo su superficie. Nuestro proyecto se sitúa en ese escenario para evaluar cómo los subproductos de estas erupciones interactúan con el entorno y cómo se podrían diseñar soluciones biológicas o químicas para mitigar las emisiones asociadas y el forzamiento radiactivo.

—La FAE es un certamen altamente competitivo a nivel nacional. ¿Cómo se proyectan las fases de evaluación y cuáles son los siguientes hitos de la postulación?

Daniela: El proyecto ya fue revisado y entregado formalmente en el mes de junio. Ahora nos encontramos en la fase de evaluación técnica, la cual consta de dos etapas críticas. En la primera, un comité de expertos selecciona los 15 mejores proyectos de todo Chile. De ser clasificadas, viajaremos a Punta Arenas para defender nuestra investigación ante una comisión especializada del INACH y la comunidad científica local.

Pascuala: Luego de esa defensa presencial en Magallanes, el jurado selecciona a los tres grupos ganadores a nivel nacional. El premio final para esos equipos es realizar una expedición científica real a la Antártica, donde visitaremos las bases chilenas y podremos contrastar nuestra hipótesis directamente en el terreno.

Para Daniela y Pascuala, la Antártica dejó de ser un punto remoto en el mapa escolar para convertirse en el catalizador de sus futuras carreras. A las puertas de egresar de la Educación Media, sus proyecciones profesionales están profundamente ligadas a las ciencias de la Tierra y la vida: Daniela proyecta su camino en la Agronomía y Pascuala en la Medicina Veterinaria. No obstante, ambas entienden que la investigación científica no es un compartimento estanco, sino una herramienta transversal indispensable para la preservación de la biósfera.

Con la entrega de su informe, estas investigadoras Sanjuaninas buscan un boleto al continente polar, además de dejar un legado metodológico en las aulas del colegio San Juan, demostrando que la ciencia escolar tiene la madurez necesaria para proponer soluciones reales al fenómeno del cambio climático***

Espacios Memorables _2° Edición