Reafirmando la fe en el Creador.
Hoy nuestros peregrinos han llegado a Orvieto, una joya medieval que guarda uno de los tesoros más grandes de la fe: el milagro eucarístico de Bolsena.
En el año 1263, un sacerdote que dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía vio cómo la hostia comenzó a sangrar durante la misa.
Aquella reliquia, custodiada desde entonces en el Duomo de Orvieto, sigue recordándonos que Dios se hace presente incluso en medio de nuestras dudas.
Aquí, donde nació la fiesta del Corpus Christi, nuestros peregrinos hacen pausa para contemplar y agradecer.






